Aumento del riesgo de infertilidad


Una pareja es diagnosticada como infértiles si los lleva más de un año de tratar de quedar embarazada. Para las parejas donde la mujer es mayor de 35, este plazo podrá reducirse a seis meses. Eso es porque la edad es un factor de riesgo importante para la infertilidad.

También hay una serie de otros factores de riesgo para la infertilidad masculina y femenina. Algunos de ellos pueden ser modificados a través de simples cambios en el estilo de vida. Otros pueden necesitar un tratamiento más intensivo mientras que otros no se pueden cambiar.  

¿Qué aumenta el riesgo de un hombre de la infertilidad?

La salud y estilo de vida en general de un hombre pueden afectar su calidad y cantidad de esperma. Los factores que pueden reducir la cantidad o la calidad de los espermatozoides de un hombre produce incluyen:

  • vejez
  • el consumo de tabaco
  • consumo excesivo de alcohol
  • uso de ciertas drogas ilícitas
  • largos períodos de bicicleta
  • tener bajo peso o sobrepeso
  • antecedentes de infecciones de transmisión sexual (ITS)
  • exposición a toxinas, particularmente en el lugar de trabajo
  • calentamiento normal de los testículos
  • vasectomía previa (esterilización masculina) o inversión
  • trastornos de la fertilidad heredados
  • ciertas condiciones médicas hereditarias, como la fibrosis quística
  • ciertos tratamientos médicos, como la quimioterapia y la radiación

Ciertos problemas de salud crónica también pueden aumentar el riesgo de la infertilidad masculina. Estos incluyen:

  • diabetes
  • hipertensión
  • enfermedad renal
  • problemas hormonales

¿Qué aumenta el riesgo de una mujer de infertilidad?


Según la Clínica Mayo, hasta el 25 por ciento de la infertilidad femenina se debe a problemas de ovulación. Otras causas de infertilidad incluyen bloqueos y problemas en el útero de trompas. Los factores de riesgo para la infertilidad femenina son:

  • la edad avanzada
  • uso extensivo o frecuente de alcohol
  • uso de cafeína
  • fumar cigarrillos
  • el estrés y la fatiga
  • el sobrepeso o bajo peso
  • entrenamiento atlético intenso (como preparación para un maratón)
  • ITS
  • problemas crónicos de salud, como la presión arterial alta y la diabetes
  • problemas de salud reproductiva, como la endometriosis y fibromas
  • síndrome de ovario poliquístico (PCOS)
  • insuficiencia ovárica primaria
  • otros problemas hormonales